Yoan Capote 
Artista visual

Uno tiene la sensación de que nada podría haber impedido a Yoan Capote alcanzar el éxito… y nada lo impidió. Su talento y su energía inagotable se unen para hacer de él uno de los artistas cubanos contemporáneos más apasionantes. Le conocimos por primera vez en la 10.ª Bienal de la Habana en 2009, donde estaba representado oficialmente por Mente Abierta/Open Mind, una instalación que ocupaba toda una sala de la fortaleza de El Morro. Capote construyó un laberinto blanco en el centro de la sala que, visto desde arriba, parecía el corte transversal de un cerebro humano, y en el que había pequeñas personas de bronce y árboles de plástico colocados en intervalos aparentemente aleatorios. Mente Abierta/Open Mind resultaba admirable, pero Capote contó que su cerebro-laberinto era sólo el principio de lo que él considera un proyecto artístico mucho más grande (y ambicioso). Le gustaría ver una reproducción a gran escala montada en un parque público de alguna ciudad, y oyéndole hablar del tema –con la exuberancia de alguien que ya ha visto unos cuantos sueños hechos realidad– uno no duda de que encontrará la manera de poner en práctica su proyecto. "De hacerse realidad", nos dijo, "ofrecería a los asistentes la posibilidad real de dialogar. La gente se movería por este espacio como si fueran neuronas."

Capote, nacido en Pinar del Río en 1977, es un veterano del circuito de la Bienal de la Habana. En 2000, compartió el premio UNESCO como integrante del colectivo artístico DUPP de Rene Francisco en la séptima edición de la Bienal. Pero las esculturas de Capote ya habían atraído la atención de los coleccionistas de arte a finales de los 90, cuando en el mercado internacional del arte surgió un enorme interés por nuevos talentos y Cuba emergió de su crisis económica de "período especial". Más tarde, Capote recibió varios reconocimientos importantes, como una beca del Vermont Studio Center (2002), una residencia de la Brownstone Foundation en París (2003), un premio de la Pollock-Krasner Foundation en Nueva York (2005) y una beca de la John Simon Guggenheim Memorial Foundation en Nueva York (2006). Su obra también fue protagonista de dos exposiciones en solitario en Nueva York (2004) y Zurich (2006).

Las esculturas de Capote suelen ser potentes en cuanto al concepto, ingeniosas y de factura excelente. En un torso al estilo Miguel Ángel, aparece un cerebro donde deberían estar los genitales. Dos mitades de un cubo de bronce pesado se cierran para unir los órganos reproductores masculinos y femeninos. Se abre la cremallera de una maleta y aparece un muro de ladrillos. Su último trabajo, al que Capote ha puesto el nombre de Nostalgia, se describe en su página de Wikipedia como "una metáfora del nomadismo y sus límites, el muro de ladrillos representa nuestros propios impedimentos, que todos llevamos encima a todas partes". La Isla, una instalación con la forma de Cuba hecha de anzuelos sangrientos, fue vendida a un comprador estadounidense en 2008.

La segunda vez que nos encontramos con Capote fue en su estudio, al que él llamaba "mi bunker". Parecía no importarle que el lugar tuviera el aspecto de una obra, que, de hecho, es lo que era. Invitó a propietarios de galerías, periodistas y a todo el mundo presente en La Habana durante la Bienal a visitar y ver la presentación en diapositivas de su obra entre polvo y escombros. Capote se había encargado él mismo de la construcción, trayendo vigas de acero y vertiendo hormigón, con la misma atención por los detalles que dedica a sus esculturas. Estaba transformando el edificio, situado al lado de un parque en Vedado, en una nueva y extraña contribución al paisaje urbano de La Habana. Parece que también esto formaba parte del plan maestro de Capote. "Cuando esté acabado, quiero que parezca un Cubo Blanco", declaró. La galería White Cube de Londres representa a Tracey Emin, Damien Hirst y a otras superestrellas del mundo del arte, y Capote se está posicionando claramente para unirse a sus filas.