Salvador Gonzales Escalona
Pintor - Escultor - Muralista

El barrio de Cayo Hueso, próximo a la universidad de La Habana, tiene también infraestructuras que se desmoronan, a pesar de los proyectos de restauración que nacían y desaparecían durante la última década. Pero hay una parte de Cayo Hueso en la que se ha vencido el deterioro urbano, donde lo deslumbrante ha venido a sustituir lo sombrío, donde una explosión pirotécnica de poesía, música y pintura emite las vibraciones de La Habana e invita al mundo a mirarla más de cerca.

El callejón de Hamel significa muchas cosas para muchas personas. Es un testamento de la creatividad de una comunidad, porque la profusión de esculturas y murales son fruto del trabajo de personas que viven en el callejón y en sus proximidades. Es una celebración de la cultura afrocubana. Es un santuario de la Santería. Es una desenfrenada fiesta callejera de rumba todos los domingos por la tarde. Y es el lugar que Salvador González Escalona, el artista que inició todo ello en 1990, llama hogar.

Según cuenta la historia, Salvador (así le llaman todos) llegó al callejón para pintar un mural en la casa de un amigo y acabó pintando todo lo que tenía a su alcance. Algunos de los vecinos, alarmados por esta metamorfosis que estaba teniendo lugar en su calle, se unieron a él. "La reacción fue sorprendente", recuerda Salvador. "La gente llegaba hasta mí y me decía, 'Maestro, tengo un poco de pintura roja, o amarilla, o un poco de color de imprenta. Acabé pintando con cualquier material que me daban."

Salvador vive y trabaja en un piso que parece una gruta a la que se entra desde algún punto situado en el centro del Callejón de Hamel. Una procesión fluida e interminable de coleccionistas de arte o, más frecuentemente, de turistas curiosos, desfilan para admirar las acuarelas y los carboncillos que Salvador tiene a la venta. Los chicos de la vecindad merodean fuera, esperando vender un CD casero con algunos de los varios grupos que tocaron durante las legendarias sesiones de rumba de los domingos.

Salvador, de cuidada barba entrecana y mirada grave que transmite seriedad aunque el resto de su cara esté sonriendo, no tiene pinta de profesor. Pero si le preguntas sobre los temas de sus pinturas, lanzará un discurso sobre etnología cubana digno de cualquier aula universitaria. Y también sobre la religión: "Hablo sobre la religión conocida como Santería, que viene de los Yorubas; Palo Monte, que viene del Congo; Abakuá, que tiene que ver con Calabar [delta del río Cross en Nigeria]; y puede que otras manifestaciones de espiritismo, una expresión cultural de las gentes corrientes de nuestro país." El propio Salvador es un santero que ha pasado la ceremonia de iniciación Changó.
 
Casi sin interrupción, el artista continúa con la historia de la música cubana: "En este callejón nació, hace muchos años, en la década de 1940, el movimiento musical cubano conocido como `filin', canciones del sentimiento. Empezaron Angelito Díaz y su padre, Tirso Díaz. Pero este movimiento se trasladó, y el Callejón de Hamel quedó abandonado al polvo, perdido en el tiempo."

Salvador llega poco a poco cerca de las torres de agua empapadas de color, al follaje engañoso, a los mensajes inspirados, a las esculturas de objetos encontrados al estilo Duchamp y al resto de estímulos visuales que se han quitado el polvo de encima con una venganza: "Estas paredes expresan de una manera o de otra el sentimiento del arte africano, esto es, la presencia de la cultura africana en nuestro país. Se supone que tienes que vivir con las imágenes y las esculturas del Callejón, al igual que con las fiestas rumberas, el teatro, los recitales poéticos y todo lo demás que se da aquí. Para muchos de nosotros es algo mágico porque es el resultado de una conversación con los orishas [deidades Yoruba] a lo largo de muchos años. Este es el lugar en el que Obbatalá [el Orisha que presenció la creación del universo y aparece como una paloma blanca] aterriza finalmente después de volar, volar y volar."

Callejón de Hamel
Entre calle Aramburu y Hospital, Centro Habana