Nelson Ponce
Diseñador Gráfico

Sus ilustraciones han aparecido en revistas y libros infantiles, ha pintado murales como integrante del colectivo Camaleón y ha diseñado docenas de pósters. Pero un póster en particular le ha dado a Nelson Ponce el tipo de fama que sólo pocos artistas gráficos consiguen: el póster que creó para la película Vampiros en La Habana.

Como con cualquier buen póster, la idea básica tras la creación de Ponce es poderosamente simple: la primera y última letra del título de la película tienen la forma de sangrientos colmillos bajo un siniestro par de ojos amarillos. Por toda la capital cubana se ve esta imagen en paredes, camisetas y gorras de béisbol. No parece importar que la película de animación de Juan Padrón fuera estrenada en 1985 y que el póster original de la película mostrara una ahora clásica ilustración de Eduardo Muñoz Bachs. La versión de Ponce, encargada en 1999, ha alcanzado el estatus de inmortalidad.

A parte de la fama de vampiro, Nelson Ponce, 33, es un Habanero nacido en Alamar, que ni bebe sangre ni duerme en un ataúd. Una vez se hospedó sospechosamente cerca del cementerio de Cristóbal Colón en Nuevo Vedado, pero sólo porque su familia se mudó al vecindario cuando tenía 14 años. Ahora vive con su prometida y los padres de ella en Cayo Hueso, Centro Habana, pero hay espejos en las paredes, ajo en la cocina y su piso no es nada macabro.

Ponce da clases de dibujo en el edificio de la Casa de las Américas y es profesor del Instituto Superior de Diseño Industrial (ISDI). "Debido a que soy un adicto al trabajo también trabajo de freelance," dice. "Casi siempre trabajo para instituciones culturales. Trabajo mucho, pero también es mi forma de divertirme. Trabajo y diversión, es lo mismo, ¿no?"

Ponce estudió artes gráficas en el ISDI. Lleva toda la vida dibujando. "Me castigaron tantas veces por dibujar en clase y no prestar atención," recuerda con una sonrisa. "Ahora me gano la vida así". En 2006 Ponce ganó el prestigioso premio cubano Prográfica al Mejor Diseñador Jóven. Dice ser un gran admirador de Félix Beltrán, una de las leyendas del diseño de pósters en Cuba y que también enseñó en el ISDI (1980-82). Le gusta el trabajo de los gurús de las artes gráficas americanas, Milton Glaser y David Carson, y de españoles como Javier Mariscal e Isidro Ferrer. "¡Tengo tantas influencias que temo no mencionar a aquellos que han sido importantes de verdad!

El punto de inflexión de su carrera llegó en el año 2001 cuando se unió al grupo de artistas que se llamaban a sí mismos el camaleón. Además de Nelson Ponce, Camaleón estaba compuesto por Idania del Río González, David Alfonso Suárez, Darién Sánchez Castro, y Eduardo Sarmiento Portero. Se conocieron en ISDI, donde Ponce enseñaba y los demás eran estudiantes. Se hicieron amigos íntimos. "Los artistas gráficos tienden a trabajar solos y enfocan su trabajo de forma muy personal, pero nosotros trabajamos juntos," dice Ponce.

En el G Café, el frecuentado café literario en la céntrica esquina de 23 y G en el Vedado, leen y beben los estudiantes. Cuando se remodeló el café en el 2006, el grupo Camaleón hizo un mural que representaba nociones animadas del bien y del mal, cielo e infierno, ángeles y demonios. Tardaron un día en pintarlo. "Nunca hacemos bocetos," dice Ponce. "Hablamos un poco, bromeamos, y luego uno empieza a dibujar. La gente nos miraba, era más como una performance. No teníamos pinceles, pintábamos con nuestras manos lo cual es parte del encanto de este mural."

En la cafetería estudiantil de la facultad de Comunicaciones de la Habana, un mural de 2003 habla del tema "mala comunicación": una figura con las botas negras y un megáfono por boca trasmite crípticas señales a otra figura que lleva orejeras. También tardaron sólo un día en hacerlo. Empezaron por la mañana y trabajaron hasta la noche. Cuando se fue la luz, acabaron el mural. "Nos gustaba trabajar deprisa, divertirnos. Eso era lo que era. Nos gustaba sacar provecho del momento."

"Dejamos la individualidad atrás y mantuvimos un tipo de anonimidad de forma que pudiera florecer la identidad del Camaleón." Pero la anonimidad no podía durar. "El grupo finalmente se desbandó cuando emergieron las personalidades de cada uno, pero no fue muy abrupto, fue fluido, natural." ¿Se imagina trabajando en nuevos proyectos con Camaleón? "Estoy seguro de que nos reuniremos de nuevo cuando cada uno de nosotros encuentre lo que está buscando. Por lo menos eso es lo que yo espero."