Maykel Extremo
Rapero

Maikel Extremo desprende autenticidad, uno de los atributos más controvertidos cuando se trata de raperos cubanos. La mañana en la que nos da cita en su casa, nos comenta que sufre de un resfriado, pero no deja que eso lo ralentice. De hecho, parece ser la personificación del rap cubano actual: elocuente, desafiante y orgulloso a pesar de encontrarse temporalmente limitado. 

En una estantería en la planta de arriba guarda el trofeo que trajo a casa de los Premios de Hip Hop Underground celebrados en Cuba en 2009 por su composición "El Oeste de las rimas". Compuso e interpretó la canción con Los Aldeanos, un dúo de raperos que ha demostrado al mundo que la fama no tiene por qué disminuir el estatus `underground' de un rapero en Cuba. Es por eso que nos sorprende escuchar que a Maikel Extremo le interesa poco lo que ocurre en el mundo del rap o incluso ser rapero. "Lo que yo hago es poesía urbana—explica—; se trata de explorar la realidad de la gente que vive a mi alrededor, de contar sus historias y también las mías por medio de la poesía".

Salimos juntos hacia las tupidas y descuidadas calles del barrio Los Sitios. "Aquí siempre ha vivido gente pobre—dice Maikel—; es un barrio que siempre, siempre ha sido pobre. Siempre ha habido prostitución, chulos y crimen. Pero es un barrio de trabajadores, de gente que trabajo duro y que se preocupa por los demás. Yo he vivido aquí toda mi vida y es donde encontrarás la verdadera riqueza de Cuba: su historia, su gente, sus historias. El barbero es un cuentacuentos y la persona que  lleva el sindicato del crimen es un buen tipo que intenta alimentar a su familia. Siento un respeto profundo por la gente que sobrevive en estas condiciones; en los suburbios de la verdadera Habana".

Maikel le canta a las mujeres que buscan a sus maridos, las que los calman todas las noches cuando llegan a casa del trabajo y destierran el dominó y los bares de sus vidas, así como a las chicas cuyos besos saben a amargura y  en cuyos ojos se adivina la chispa de la traición. "El hip hop es un medio fuerte—explica—; se puede utilizar para decir cosas fuertes. Cuando era niño, a principios de los 90, Cuba atravesaba la peor crisis económica de su historia: el Periodo Especial, lo llamaban. Veía las oleadas de personan que se iban desde Cayo Pepa, y vi cómo mi mamá ganaba 300 pesos, mientras que las deportivas que yo quería costaban el doble. Todo lo que me rodeaba deseaba ser cantado".

"Cuba es un lugar maravilloso para hace rap—continúa Maike, deslizándose en el ritmo de una historia—. Hay mucha gente con una enorme voluntad de vivir, gente que ha vivido muy intensamente. No se puede hablar de Cuba sin hablar de su gente, y no se puede hablar de la gente sin saber cuáles son sus problemas. Y eso, eso es rap: crítica social. Contar tu historia, ponerle rimas a la realidad, a tu realidad. Es poesía fuerte, con raíces profundas en la cultura negra. El rap cubano es la voz del pueblo".

La carrera de Maikel como artista de hip hop comenzó en 2005. Estaba estudiando electrónica cuando coincidió con un compañero que luego sería conocido como DJ Wichy de Vedado. Los dos se llamaban a sí mismos El Orden y componían melodías que fusionaban el rap con la música electrónica. Desde entonces, Maikel ha trabajado con grupos que cubren todo el espectro musical, desde el jazz, la rumba y el reggae al metal y el hardcore. "Cuando hago un álbum, concibo toda la idea desde un punto de vista poético—dice—. Luego me reúno con los productores, con los músicos e intento contaminarlos, infectarlos con mi idea". Sonríe. "Un rapero escribe. Es un acto muy personal. También trabajo con un sampler; eso siempre es una parte integral del rap. Pero también creo que el diálogo entre raperos es algo bueno para ambas partes porque el músico aporta du punto de vista musical, con su dominio de la armonía y del arreglo musical, mientras que el rapero trae la poesía".

Maikel colabora actualmente con Qva Libre, un grupo de rock alternativa que fusiona la timba cubana con el rock `n roll. "Es un grupo grande, con percusión y metal, y los músicos hablan un lenguaje distinto en términos de armonía, arreglos y melodía. Por un artista como yo, del underground, es fatigoso: estamos casi siempre encerrados en nuestra propia realidad y tienes que hacer un esfuerzo para entender este entorno nuevo. A veces digo, `soy un rapero que habla como un salsero y canta como un roquero'. Soy fan de Metallica, de Benny Moré y de Kool & the Gang. Hay una mezcla extraña y no siempre sé hacia dónde voy, pero ayuda tocar con grupos de todos los estilos musicales, y eso quiere decir que me puedo mover en un espectro muy amplio de posibilidades creativas".

Incluso en esta difícil entrevista matutina con Havana Cultura debido a su resfriado, Maikel Extremo es capaz de improvisar imágenes de gran potencia sin apenas interrupciones: "Si mi música camina por la calle y se encuentra con otro tipo de música, se produce una conversación y eso es bueno. Estoy siguiendo mi propio camino, pero cuando encuentro algo que me interesa, lo recojo. Soy un tipo ordinario que le da la mano al loco de la esquina al que le va bien en la vida. Tengo los pies sobre la tierra, sobre la tierra de mi país, y vivo un día a la vez porque así es Cuba".