Leonardo Padura
Leonardo Padura
Writer

Leonardo Padura Fuentes es el escritor más conocido mundialmente que trabaja hoy en Cuba. Ha escrito guiones de películas, dos libros de cuentos y una serie de novelas de detectives traducidas a 10 idiomas al último recuento. Sus ensayos políticos son utilizados como materiales didácticos en cursos universitarios en todo el mundo.

A pesar de todo esto, Padura (como se llama a sí mismo) no atrae muchos visitantes del extranjero. Es muy raro que turistas se acerquen a su estudio de paredes totalmente cubiertas por estantes de libros situado en el barrio de clase trabajadora de Mantilla. No, la mayor parte de las multitudes que vienen a La Habana en busca de un escritor vienen por Ernest Hemingway. Van en tropel al bar Floridita donde él bebía sus daiquiris helados. Se apiñan alrededor del Hotel Ambos Mundos, el primer domicilio cubano de Hemingway.

Por lo tanto no es sorprendente que la prolífica pluma de Leonardo Padura apunte a la leyenda completa de Hemingway en Cuba. Es un encuentro que necesitaba ocurrir – autor cubano muy trabajador se enfrenta a icono americano muerto. Hijo nativo intercambia golpes con expatriado muerto. Sin embargo,"Adios, Hemingway", a pesar de la amenaza aparente de su título contundente, lanza menos puñetazos al viejo Papa de lo que uno creería. Queda muy claro que Padura está más interesado en comprender a la leyenda que en destruirla. Quería escribir sobre un Hemingway más real," dice Padura. "La novela se concentra en la década de 1950, cuando Hemingway empezaba a confrontar sus dos mayores temores: la incapacidad de escribir y su propia muerte."

"Adios, Hemingway" es una novela sobre un asesinato misterioso, la quinta de la serie Mario Conde (y la primera de Padura en traducirse al inglés, en 2005). Mario Conde es un policía que preferiría ser escritor y admite sentimientos de "solidaridad con escritores, gente loca y borrachos." El Hemingway de finales de los 50 encajaba perfectamente en las tres categorías, pero había un problema: típicamente traicionaba a la gente que se había portado bien con él, y esto es algo que a Conde y a su creador les cuesta mucho perdonar. Por tanto, cuando Conde desentierra un cadáver de 40 años en el patio trasero de Hemingway, sigue la pista de su sospechoso con el celo de un Philip Marlowe o cualquier otro detective ficticio que se precie.

Hemingway y Padura tienen cosas en común: la barba, la camisa guayabera ocasional, el gran interés en los deportes (Padura esperaba convertirse en un jugador de baseball profesional hasta que se dio cuenta de que "No tenía suficiente fuerza como para ser un buen bateador"). Ambos hombres empezaron sus carreras como periodistas y dejaron que su ojo de reportero les condujera a un tipo de ficción que intenta decir la verdad por encima de todo. Y ambos hombres escogieron vivir y trabajar lejos del centro de La Habana: Padura en la casa construida por su abuelo, donde nació; Hemingway en su "Finca Vigía", una propiedad del siglo XIX situada unos 16 kilómetros al este de La Habana.