Juan Carlos Tabío
Director de cine

Ningún director de cine en Cuba ha logrado mayor éxito de crítica en todo el mundo que Juan Carlos Tabío, pero jamás se lo imaginarían sin hablaran con él. No tiene ningún problema a la hora de atribuir el increíble éxito de una película como Fresa y Chocolate – y, de hecho, de toda su carrera cinematográfica – simplemente a la buena fortuna.

Tabío nació en La Habana en 1943. Tras la revolución cubana sus padres comenzaron a formarlo para la carrera diplomática. "Me hice director de cine por un golpe de suerte," explica en su entrevista con Havana Cultura. "La señora que llevaba el ICAIC [Instituto Cubano de la Industria y las Artes Cinematográficas] era amiga de la familia y fui a hablar con ella." Tabío comenzó trabajando como ayudante de producción en 1961 y pasó las cuatro décadas que siguieron trabajando en el cine. "Si esa señora no hubiera sido una amiga de la familia hubiera hecho otra cosa con mi vida. La vida te lleva, no la llevas tú a ella. No puedes saber a dónde te llevará."

No es de extrañar que sus películas tiendan a poner tanto énfasis en las casualidades. "Hoy es mi día de suerte," dice uno de los protagonistas de Fresa y Chocolate. Tabío tuvo su día de suerte cuando Tomás Gutiérrez Alea lo eligió para que co-dirigiera Fresa y Chocolate en 1993 y Guantanamera el año siguiente. A Alea,Titón para sus amigos, le habían diagnosticado cáncer de pulmón. Esas dos películas resultaron ser sus últimas, y Tabío demostró ser uno de los mejores descubrimientos de Titón.

"Titón y yo teníamos una relación personal desde hace mucho tiempo," recuerda Tabío durante nuestra conversación en su piso de Vedado. "Cada película eran tanto suya como mía. Siempre mantuvimos una estrecha colaboración empezando por el guión, la escenografía, la selección del reparto, la puesta en escena, todos los pequeños detalles."

Ambas películas Fresa y Chocolate, la primera película cubana nominada a un Galardón de la Academia en Estados Unidos, y Guantanamera, funcionan como un comentario social oportuno, pero el verdadero testamento del talento de Titón y Tabío es que sus películas también son comedias románticas atemporales, tan agudas y divertidas hoy como lo fueron hace una década. Y Tabío ha demostrado ser capaz de alcanzar esas notas muchas veces por su cuenta. Lista de Espera, estrenada en el 2000, narra la historia de un grupo de personas en una parada de autobús cubana de las provincias que espera a un autobús que no llega. De nuevo la alegoría de la vida en la Cuba moderna es aparente y devastadora, pero Tabío da a sus personajes el suficiente calor y la humanidad para ir más allá de los estereotipos. Tabío dedicó Lista de Espera a la memoria de Titón, que murió en 1996.

La ironía de haber logrado el éxito internacional con películas que a menudo se centran en la moralidad microscópica de Cuba no se le escapa a Tabío, pero tampoco deja que la ironía se interponga a la hora de contar una historia a su manera. En una memorable escena de Plaff! (1989), el director se acerca a la pantalla para decirle a su público lo que hubiera rodado si hubiera podido conseguir el dinero para rodarlo. Muy cubano. Muy gracioso.

FILMOGRAFÍA

Se permuta (1984).

Plaff! (1988).

Fresa y Chocolate (Strawberry and Chocolate) (1993).

Guantanamera (1995).

Lista de Espera (Waiting List) (2000).

El Cuerno de la Abundancia (Horn of Plenty) (2008).