José Emilio Fuentes Fonseca - JEFF 
Artista visual

Comienza con un nombre complicado, José Emilio Fuentes Fonseca, y conviértelo en algo más simple (JEFF), o en alto que da la impresión de simplicidad al mismo tiempo que mantiene escondida su complejidad. De este modo, el nombre de JEFF es una excelente introducción a su trabajo. Algunos espectadores han llamado a su arte "ingenuo", refiriéndose, sin duda, a las similitudes visuales con el movimiento artístico "naíf" (del francés naïf = ingenuo), o el "marginal". Pero observa con atención las esculturas e instalaciones de JEFF, y te das cuenta de la diligencia con la que trabaja para esconder las complejidades temáticas. Deja la puerta abierta de par en par, pero cuidado con la oscuridad del interior.

"Siempre estoy trabajado en el tema de la infancia, el infantilismo," explica JEFF. "Lo que hago es manipular el lenguaje del niño hacia el del adulto." Su primera exhibición en solitario en 1994, en el Museo Álvaro Reinoso de la Habana, llevaba por título "El Rostro Inocente". La instalación de JEFF era un aula llena de sillas rotas. En la parte posterior de cada silla había un par de alas, hechas de plomo. En las paredes de la clase había cuadros de fetos con defectos de nacimiento. "La idea era pensar en los niños con deformidades de nacimiento a diferencia de aquellos deformados por su educación, es decir, pensar en lo peligroso que es suponer que un tipo de deformidad es preferible a otra."

JEFF nació en 1974 en Granma y vino a vivir a La Habana cuando tenía 7 años. No es ningún secreto cuánto ha influenciado en su trabajo su propia infancia, "que fue, no diría que negra, pero gris. Mis padres estaban separados. Yo había ido a vivir con mis abuelos en la provincia de Oriente y no tenía muchos juguetes. Admiraba a uno de mis vecinos cuyo padre era mecánico y le podía construir todos estos juguetes.

Tenía alicates, una sierra, un martillo, y me dije a mi mismo, `Algún día tendré todo eso y haré mis propios juguetes.'"

Los "juguetes" que crea JEFF para sus instalaciones (barcas hechas de metal puntiagudo y oxidado o trenes de madera que transportan extremidades cortadas) hablan del mundo siempre peligroso del niño. De nuevo, JEFF se basa en la experiencia: "Mi hermano encontró un trozo de dinamita en un montón grande de grava y lo llevó a casa. Me dijo que era un petardo. Estaba tirado por casa y un día quise abrirlo para ver lo que había dentro. Cuando lo perforé, perdí tres dedos." Tenía 9 años. "Ese tipo de cosas no tendrían que ocurrir a los niños, pero ocurren, todo el tiempo."

JEFF empezó a estudiar arte a los 13 años, y poseía un talento precoz. A los 21 años ganó una beca de la Fundación Ludwig para realizar una instalación que llamó "Panorama a los 21". En la actualidad vive y trabaja en el barrio Buena Vista de La Habana. Su casa-estudio es espacioso y funcional (escultura en el piso de abajo, cuadros arriba), pero él prefiere verlo como un tipo de centro cultural. Los vecinos le visitan con frecuencia, y él aprecia francamente la interacción. "A menudo puedes ver algunas de mis esculturas grandes en la calle, en frente de mi casa, de camino a una exposición o volviendo de alguna. Es una especie de exhibición rotativa para el barrio."

El resto de La Habana tendrá la oportunidad de ver la idea de JEFF sobre la escultura pública durante el próximo Bienal de La Habana (del 17 de marzo hasta el 30 de abril de 2009). Está haciendo una manada de elefantes de metal que piensa mover de un lugar a otro por toda la ciudad durante la noche.