Iskander
Director de cine

Iskánder tiene un incofundible aire de travieso, pero es un cineasta de una seriedad intensa – un cineasta independiente, lo que en Cuba significa que siempre se ha negado a hacer las cosas de la forma fácil. "Hago películas sin financiación," explica. "Trabajo con mucha gente que no tienen nada que ver con el mundo del cine, gente que se junta para ayudarme a realizar mis proyectos. Nadie me dice lo que tengo que hacer, nadie me censura."

Iskánder ha cultivado su estatus de "forastero" e incluso da esa imagen, con el pelo largo y negro, las gafas con lentes de color y la energía frenética. Cuando quedamos para nuestra entrevista no se puede quedar quieto, está galopando como un depredador buscando nuevos pastos. Parece alguien que ha luchado por su libertad artística y se la ha ganado, alguien que ha estado trabajando duro por hacer algo con esa libertad.

El momento clave de Iskánder llegó en 2006 con Mañana, película escrita y dirigida por él. La narrativa de la película, que salta de un lado para otro en el tiempo y en el espacio, sigue a un joven (Rafael E. Hernández) a medida que va ahogando todas sus aspiraciones reales en el elixir del hedonismo. "En realidad es una película sobre el egoismo," dice Iskánder, "sobre cómo el egoismo de la gente acaba con las cosas."

El verdadero logro de Iskánder con Mañana fue realizar la película completamente fuera de los canales oficiales. Los cineastas cubanos por lo general dependen del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográfico (ICAIC), el organismo estatal encargado de la financiación y distribución cinematográfica. En su lugar, Iskánder hizo Mañana con un presupuesto increíblemente pequeño, recaudando fondos de algunos de los artistas más destacados de Cuba, entre ellos Silvio Rodríguez, Juan Formell y K'cho. Irónicamente, después de que se terminó la película y se convirtió en un éxito underground con los DVDs pasando de mano en mano, el ICAIC se puso en contacto y acordó distribuirlo oficialmente.

Iskánder nació en 1969 con el nombre de Alejandro Moya. Su padre, que también se llamaba Alejandro Moya, le puso de mote "Iskánder" haciendo referencia al nombre persa de Alejandro Magno. Ese empujoncito en dirección a lo heróico le fue como anillo al dedo al joven Iskánder, pero sus sueños de conquistas estaban confinados al mundo del arte. Probó con la música. Escribió poesía.

Cuando se hizo con una cámara Smena barata y comenzó a tomar sus primeras fotografías de adolescente, se dio cuenta de que se estaba acercando a lo que quería hacer. Y luego se fue hacia el negocio familiar: la televisión.

Iskánder creció en los platós de televisión. Su padre era un director distinguido director y realizador de la televisión cubana; su madre, directora, escritora y actriz. Cuando tenía 17 años comenzó a trabajar de ayudante de dirección con su padre en varias series televisivas de larga duración. En 1996 dirigió casi 100 episodios de una serie titulada "Todos Al Fuego", por la que ganó un premio nacional. Y entonces, bien por haber superado el medio de la televisión o porque le hicieron sentirse incómodo, el resultado fue el mismo: dimitió del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), principalmente porque no había podido ver sus propios guiones realizados.

Iskánder se fue de Cuba en 1998, con un encargo para desarrollar y dirigir sus propios guiones en España, pero el transplante no resultó. "Soy uno de esos cubanos que no pueden sobrevivir mucho fuera del país," recuerda. "Me fui 99 días y volví corriendo."

Volvió a escribir poesía pero no se le publicó nada. No conseguía encontrar trabajo de director. En 2005 le dijo a su esposa, Diana, que tendría que hacer algo creativo en Cuba o moriría en el intento. "Miré por el vecindario donde estaba viviendo [Miramar] y pensé, ¡Eso es! Una película sobre personas que viven en este vecindario.'" Escribió el guión para Mañana en 18 días. La mayor parte de la acción transcurre en la casa donde Iskánder, Diana, y el hermano de Diana y sus padres vivían entonces.

Iskánder tenía la intención de que Mañana fuera la primera parte de su trilogía cubana. Completó la segunda parte, Ahora (Now), en 2008. Pero antes de embarcar en la última parte, se interesó por los raperos Los Aldeanos y comezó a hacer un documental sobre ellos. Los que no van a Morir muestra lo que ocurrió cuando el dúo de rap de más notoriedad de toda Cuba se juntó con el mayor provocador cinematográfico de la isla.