Harold López-Nussa
Pianista de jazz

Con apenas treinta años, el pianista de jazz Harold López-Nussa ha alcanzado el tipo de reconocimiento internacional con el que la mayoría de los músicos sólo puede soñar: el primer lugar en el concurso de piano solista del Festival de Jazz de Montreux; una actuación en el mítico Olympia de París; giras anuales por Norteamérica y Europa; cinco discos editados a su nombre. 

La actitud de Harold, sin embargo, está a años luz de ser altiva: nuestra entrevista revela un individuo altamente centrado y firmemente arraigado en su país y su familia que todavía se pone nervioso antes de un gran espectáculo y siente la necesidad de trabajar duro todos los días para mantenerse en la cima. "El último logro es no tener limitaciones, tu cabeza crea y tus manos tocan lo que estás imaginando", dice. "Pero eso es realmente complicado y siempre hay que trabajar." ¿Podría esta combinación de virtuosismo, modestia y rigor ser la clave del éxito de Harold? 

Nacido de un batería de renombre, Ruy López-Nussa, y una profesora de piano, Harold comenzó a estudiar piano en el conservatorio cuando tenía ocho años. "El 90% de lo que soy hoy se lo debo a mi madre", dice Harold. "Cuando era un niño que siempre estaba a mi lado. Me enseñó piano y también a cometer errores, a saber que no es el fin del mundo si te equivocas. Eso es algo que hay que aprender también." 

Y aprender a poner las cosas en perspectiva era esencial para hacer frente a un sistema muy exigente de instrucción musical: "En Cuba, la música se estudia con mucho rigor desde el principio; está concebida para niños que quieren ser músicos profesionales", recuerda Harold, que, como niño pequeño, hubiera preferido convertirse en jugador de béisbol. 

Incluso si no cree que la música debe ser tratada como un deporte competitivo —"no es una carrera de 100 metros, donde un atleta llega en primer lugar; simplemente hay opiniones sobre quién lo hace mejor y que lo hace peor"—, tiene buenos recuerdos de ganar un concurso o dos cuando era niño: "Hacíamos una gran fiesta en casa y mi mamá preparaba ensalada fría y compraba refrescos", recuerda. 

La actuación de Harold en Montreux en 2005 le abrió muchas puertas profesionales: encontró un agente en París que lo llevó de gira y tuvo la oportunidad de grabar un disco y volver al festival al año siguiente. También le dio al joven pianista la confianza que necesitaba para hacer jazz: "Tenía un fondo de música clásica en la que sabes cómo empieza una pieza y cómo termina. Con el jazz, la improvisación es fundamental y esto al principio me asustaba mucho." 

 En 2010, Harold cumplió su sueño de actuar en el Olympia con su trío, que cuenta con su hermano Ruy Adrián López-Nussa, en la batería. También fue invitado a tocar en numerosos festivales de jazz en todo el mundo, en escenarios de prestigio como el Barbican y el New Morning. "Pero también me gusta tocar en clubes pequeños en La Habana, sabiendo que el público me conoce y va a verme porque les gusta mi música, incluso si es sólo para 50 personas", dice. 

Harold dice que, a pesar de que rara vez toca música clásica hoy en día, está agradecido por la sólida base que adquirió en el conservatorio, ya que le dio "las armas, los elementos para hacer frente a los nuevos estilos musicales como el jazz o la música cubana de baile." Como muchos de los músicos de la isla, Harold navega cómodamente entre los géneros e insiste en que disfruta experimentando no sólo con el jazz, sino también con el rap, la salsa o el son. A veces toca con estrellas del pop cubanas como Kelvis Ochoa y Descemer Bueno: "Ver cómo una canción se compone de modo que le gusta a todo el mundo es algo muy enriquecedor." 

¿Y qué desea para el futuro un hombre que casi lo tiene todo antes de cumplir los 30? "Me gustaría decir que he tocado en otras cuatro ocasiones en el Olympia y que estaba lleno, que no cabía nadie, todo vendido", dice entre risas. "Y que tengo cinco hijos y una casa con piscina, me encanta el agua o en la playa, sí, vivir en la playa. Me encantaría decirte todo eso. Y que soy feliz dentro de diez años. Realmente espero que sí".