Festival de Cine Pobre
Dedicado a las realizaciones cinematográficas de bajo presupuesto

En una ciudad costera uno deja el sol primaveral y entra a un cine oscuro, pero no, no está Ud. en Hollywood o Cannes. No espere encontrar cenas de gala u hoteles de cinco estrellas. No hay actores, directores, productores, distribuidores, promotores o patrocinadores que se enriquecen con el negocio del cine. Todos las películas que se muestran aquí en Gibara han sido hechas por menos (normalmente mucho menos) de 300.000 dólares y su coste no es intrínseco a su potencial de generar ventas de entradas o promocionar productos.

El festival de cine de Gibara está dedicado a películas realizadas en contra de aparentemente abrumadores pronósticos. Lo diferente en este caso es que esos pronósticos parece que se hayan vuelto en contra del propio festival. El septiembre pasado el huracán Ike golpeó la costa noreste de Cuba y destruyó más del 70 por ciento de los hogares de Gibara. El desastre golpeó de nuevo el 17 de septiembre cuando Humberto Solás murió de cáncer.

Solás, el fundador del festival, director y guía espiritual eligió celebrar el festival, no en su Habana natal sino en la preciosa ciudad colonial en la que rodó en 1968 su clásico Lucía. ¿Qué podía hacer Gibara sino permitir que continuará el espectáculo? El séptimo Festival Internacional del Cine Pobre de Humberto Solás, el primero que lleva el nombre del difunto fundador, tendrá lugar puntualmente del 13 al 19 de abril.

Solás, uno de los mejores directores cubanos, alcanzó la madurez en los 60 cuando el "Cine Pobre" llevaba la promesa de un nuevo tipo de cine que emergía en América Latina, un cine de medios limitados y aparentemente ilimitada ambición revolucionaria. Cuatro décadas más tarde sería posible relegar el término a la estantería de historia del arte junto con el Arte Povera italiano y todas las demás corrientes de los sesenta que desafiaron el status quo.

"Cine Pobre" se traduce hoy en día como "de bajo presupuesto" o, si se requiere más énfasis como cine "sin presupuesto", y conjura imágenes de graduados de la escuela de cine rascando los fondos necesarios para su primer trabajo.

Aún así, Humberto Solás siguió fiel a la verdadera causa del Cine Pobre y ganó conversos allá donde fue. Sus películas de conciencia social nunca sufrieron de falta de actores con un alto caché o efectos especiales, y cuando lanzó su festival de Cine pobre en 2003, en absoluto vio este tipo de ejercicio como arcaico. Al contrario, como menciona en su entrevista con Habana Cultura (una de sus últimas), lo consideraba una necesidad.

Solás fue un entusiasta partidario de la tecnología de cine digital, en 2001 rodó Miel para Oshun completamente con cámaras digitales, y comprendió la habilidad de rebajar el coste de hacer películas podría incrementar las oportunidades para que se hagan escuchar nuevas voces y Gibara se ha convertido en un buen sitio para escucharles.

Mientras que está teniendo lugar la revolución del cine digital y mientras que la industria del cine global intenta averiguar cómo arreglárselas con las malas previsiones económicas, el cine sin presupuesto amenaza convertirse en la regla en vez de en la excepción.

Puede que el movimiento del cine pobre llegara algunos años antes de su tiempo.