Edgaro, 'El Productor en Jefe'
Cantante hip hop, DJ y productor

Conocimos a Edgar `Edgaro' González por primera vez en 2007 cuando Havana Cultura lo entrevistó en relación a su grupo, Doble Filo. Uno de los más exitosos e interesantes grupos en el ámbito del hip hop cubano, Doble Filo nació en un vetusto edificio de Alamar que en aquel entonces llevaba la pintada "Laboratorio 675" en su fachada delantera.  Ahí mismo encontramos a Edgaro junto con sus dos compañeros, Yrak Sáenz (Vitalicio) y Alain Medina (DJ Dark).

Cinco años más tarde, el equipo de filmación de Havana Cultura está de vuelta para charlar de los proyectos más recientes de Edgaro, entre los que figura su aparición en el último CD producido por Havana Cultura, The Search Continues (Brownswood Recordings).

El primer día de la entrevista, Edgaro está en La Habana pero muy, muy lejos de Alamar, al menos de forma metafórica. Se encuentra en Vedado, en un estudio de televisión en el que presenta un programa muy popular llamado Cuerda Viva. El set lo conforman dos escenarios dispuestos uno frente al otro, una estación de DJ y una máquina que produce niebla artificial.

En uno de los escenarios hallamos a Extraño Corazón, una banda con miembros que lucen melena larga y perilla y que ha sido un constante en los escenarios cubanos desde 1992. Tras la interpretación de dos temas de Extraño Corazón, Edgaro se acerca a la estación de DJ para charlar con otros tres presentadores que, juntos, son representativos de la variedad de culturas electrónicas en Cuba.

Edgaro lleva el pelo recogido en un moño y tiene puesta una chaqueta de estilo Members Only, Wayfarers de Ray-Ban, una camisa de recuadros, deportivas rojas y vaqueros azul oscuro. Cuando empieza la entrevista, asegura que colabora con el programa Cuerda Viva para representar la escena musical alternativa en La Habana. Además, se trata de un trabajo ocasional para él. Su corazón, insiste, permanece con el hip hop en general y con Doble Filo en particular.

Edgaro y Vitalicio se presentaron en Miami por primera vez en 2011 en el mismo acto que la cantante Osdalgia. (Edgaro y Osdalgia luego grabaron juntos, acompañados por la Havana Cultura Band, para el segundo disco de Gilles Peterson). Y, en el momento de la entrevista, Edgaro trabaja en el segundo disco de Doble Filo, Regreso del futuro.

A día de hoy, Edgaro se llama a sí mismo `El Productor en Jefe', en especial en lo que se refiere a sus actuaciones dos veces por semanas en las discotecas de La Habana. Es un título que puede evocar la afectación asociada al hip hop, si bien cualquiera que conozca a Edgaro sabrá que se trata más bien de una burla de sí mismo poco frecuente en este medio musical. 

En una ciudad en la que los músicos de gran calidad no escasean y en la que es difícil conocer a alguien que no cuente con un prodigio musical en la familia, la fijación de Edgaro por la música se desarrolló a pesar de (y quizás como resultado de…) su falta de entrenamiento formal. Empezó a rapear en Alamar cuando tenía 13 años, ocupándose él mismo del fondo con ritmos grabados en cintas. Tenía un don para juntar palabras y recitarlas, pero estaba sobre todo interesado en manipular los botones `play' y `pause' de su casetera. Había nacido un productor.

"En el estudio, sabía lo que quería—recuerda Edgaro—. No sabía cuáles eran las notas, no sabía qué cuerdas tenía que poner ni dónde, y estaba trabajando junto a auténticos músicos que decían: `Ey, tu eres productor en jefe, tú mandas'. Era gracioso." Edgaro asegura que todo lo que conoce acerca de la producción musical lo aprendió viendo un documental sobre Benny Moré, el gran cabeza de banda cubano. "[Benny Moré] hacía sus arreglos con la voz, así que intenté hacer lo mismo: quiero que la guitarra haga tun-tin-tun y el bajo co-concon-coc-onc-ocon. Así es que la broma de que yo fuese `El Productor en Jefe' se pegó."
 
A medida que despegó la carrera de Doble Filos—en 1996 el grupo ganó el primer premio en el entonces incipiente Festival de Rap de Alamar—, Edgaro tuvo la oportunidad de conocer a otros DJs y productores que estaban de visita en Cuba. En 2009, conoció a Gilles Peterson cuando éste vino a grabar Havana Cultura: New Cuba Sound (también en el sello Brownswood, perteneciente a Peterson). Sonríe al evocar la memoria: "[Gilles] vino a mi casa, vio todas las cajas de discos y le toqué algo de música cubana. Me miró y me dijo, `¡Eres el Madlib cubano!'. Ese comentario me hizo feliz porque yo había conocido a Madlib [productor de hip hop californiano] y fue lo máximo". Cuando Peterson conoció mejor a Edgaro, descubrió que no sólo sabía mezclar sino que también cantaba, por lo que rebautizó a Edgaro `el Pharrell Williams cubano'.

El día después de la aparición televisiva de Edgaro, vamos a su domicilio actual en Centro Habana en el que vive con su madre, su novia, la hija pequeña de ésta y un perro. La madre de Edgaro prepara la comida en una minúscula cocina mientras que el resto se concentran en la pieza delantera viendo dibujos animados en una televisión antigua.  A un lado de la habitación hay un dormitorio apenas lo suficientemente grande para acomodar un colchón individual y hay un pequeño baño en uno de los laterales. Nos dirigimos todos al estudio de Edgaro, que es algo más grande que el salón pero aun así bastante saturado. Las consolas de mezclar se apilan en cajas de cartón. El espacio del armario queda reservado a su colección de zapatos. Contamos 19 pares—en su mayoría Nikes y Adidas bien preservados—, además de los Puma que lleva puestos.

Edgaro fue a una escuela americana en Los Países Bajos desde los cuatro hasta los ocho años y luego, cuando se mudó de vuelta a Alamar junto con su madre, empezó a escuchar a Biggie. Cuando Edgaro habla inglés a día de hoy, suena como si se hubiese criado en la misma acera de Brooklyn que Biggie.

Edgaro nos cuenta que prepara un disco solo que se llama Rey Muerto. El disco, sin embargo, es cualquier cosa menos una cuestión de ego. Mostrará los talentos de un amplio espectro de cantantes y Edgaro no figurará entre ellos. "Quiero ser un productor a parte entera", dice. "Doble Filo tiene un estilo muy específico, aunque sea un grupo que tiene una música más bien ecléctica. Hay muchas cosas que quiero hacer—una especie de bolera, cosas que requieren un cantante, menos "rapeables", que no puedo hacer con Doble Filo y que voy a hacer en este disco que estoy produciendo." Enciende su ordenador y toca un tema en curso. Contiene un extracto de la canción "Que te pedí" de Elena Burke (1928-2002). "Este es uno de mis boleros preferidos interpretado por una de mis cantantes cubanas preferidas", duce moviéndose al ritmo del tema original.

Dada la evidencia—su interés y conocimiento de baladas románticas, su mudanza lejos de Alamar donde Doble Filo y muchos otros buenos cantantes cubanos alcanzaron la celebridad—, se podría concluir que Edgaro ha dejado atrás su enraizamiento en el hip hop. Y sería un error. Se trata de la referencia de todo para él. Por ejemplo, un interés en las artes visuales en aquel entonces lo llevó a hacer los que los fans del hip hop hacían en las calles de Nueva York, Londres, París y muchas otras ciudades. Las paredes de Alamar florecieron con las obras de Edgaro y su cuadrilla; su firma era AKG, las siglas de "Alamar Graffiti Kings".

En lo que a las exploraciones musicales actuales de Edgaro se refiere, no ve ninguna inconsistencia con una mentalidad hip hop. "A muchas personas de mi generación les gusta el bolero—explica—. El bolero y el filín son el equivalente cubano del blues en Estados Unidos.  Desde un punto de vista rítmico, el bolero en cuatro tempos es el mismo". Señala que su disco Rey Muerto, junto con melodías cubanas tradicionales, incluye una gran contribución de Golpe Seko, unos raperos emergentes de Santiago de Cuba.

Le decimos adiós a Edgaro a sabiendas de que no pasará mucho tiempo antes de que lo volvamos a ver. De hecho, lo veremos más tarde esta noche en el Teatro Bertolt Brecht, en el que toca un set de DJ. Y lo volveremos a ver en tres días en una fiesta en el Museo del Ron Havana Club.

El Productor en Jefe está en todas partes.