Djoy de Cuba 
DJ y productor

Joyvan Guevara Díaz, mejor conocido como `Djoy de Cuba', no demuestra la frialdad desdeñosa que podría llevar aparejado su estatus como uno los DJs más conocidos de La Habana y pionero del movimiento rave cubano alternativo. Se trata de una persona que ama lo que hace y también compartirlo con el público.

Joyvan siempre quiso hacer algo relacionado con la música, pero como no cantaba ni tocaba un instrumento, optó por una formación artística. Sin embargo, abandonó los estudios antes de graduarse al no poder afrontar la tesis. Sus primeras actuaciones pagadas como DJ tuvieron lugar en El Atelier en la Calle 17 de El Vedado los domingos por la tarde. Vendía ropa para ganarse la vida tras haber sido expulsado de la facultad de bellas artes. Pensaba que se dedicaría al rock `n roll o al rock alternativo, pero escuchaba una gran variedad de música: Prodigy, Chemical Brothers, Laurent Garnier, Josh Wink, Marilyn Manson, Björk, industrial rock, tecno. Combinaba todo esto, ofreciendo al público la misma mezcla ecléctica de la que él disfrutaba en casa. 

"Así es cómo formé una cultura de música electrónica aquí— explica Joyvan—. "Cambié al público y también cambié con ese público, porque yo estaba empezando. Al principio, ser DJ era un hobby. Luego se convirtió en mi trabajo, en algo de lo que me sentía responsable. Así que es lo que soy ahora: puro DJ".

Una cultura electrónica se fue formando paulatinamente. Joyvan se movió y su público lo siguió de una discoteca a otra.

"Algo estaba cambiando," observa Joyvan. "[Antes], el DJ no era más que un lugar. `¿Dónde eres DJ?' `Soy el DJ de Macumba'. Antes el público venía por la discoteca. El DJ podía cambiar, pero la gente seguía yendo al mismo sitio. Por eso me empecé a llamar Djoy de Cuba: porque un DJ no es una mera discoteca.

En esta cultura más alternativa la gente empezó a ver al DJ como a un artista. Venían por el DJ". Un grupo de visitantes alemanes — —DJ Hell, DJ Tanith y Hagen entre ellos—— le dejaron algunos equipos musicales y sus grabaciones del Love Parade en Alemania.

Joyvan y un amigo decidieron iniciar su propio festival de música electrónica cubana, Rotilla, bautizado así por la playa en la que se daban cita cerca de Santa Cruz del Norte, en la carretera costera que lleva hacia el oriente desde La Habana.

"Un amigo mío conocía a alguien que vivía allí—dice Joyvan encogiéndose de hombros—. Suponíamos que había electricidad, era una buena playa…Trajimos una luz negra, un foco y un altavoz". La primera edición reunió a unas 150 personas durante tres días. "Era primitivo— dice Joyvan—. Pero había una energía enorme".  En la actualidad, el festival de Rotilla se ha mudado a un espacio mucho más grande, Jibacoa, y requiere un campamento masivo para 20.000 asistentes y equipos profesionales.

"Ha crecido mucho, así que supongo que quiere decir que hacemos un buen trabajo cultural", dice Joyvan."La música electrónica comercial—el house comercial—no nos interesa para nada. Esto es más puro, más alternativo. Siento que no soy un DJ fashion, sino un DJ que educa. Me gusta educar a la gente; no lo hago porque esta música esté de moda como en muchos países. Aquí en Cuba es un poco más cultural; no tiene tanto que ver con el consumo".

Aun así, no es fácil pensar en Cuba como un país de música electrónica. Esta es una isla de salsa, reggaetón, merengue y Buena Vista Social Club.

"Gracias a Dios tenemos una buena cultura musical, con referencias sólidas",— observa Joyvan—. "Tenemos la influencia de la música alemana, francesa, británica y de Detroit. Tenemos una cultura musical , una cultura del baile y una cultura de la fiesta—continúa—. Hago música con toques árabes, con toques africanos, con notas de todos los tipos de música que he escuchado. Y por eso recomiendo a todos los DJs que, aunque estén trabajando con música electrónica, deben escuchar todo tipo de música, desde la música indígena hasta el pop, con gusto, por supuesto, y discernimiento. Amo la música en su totalidad, y creo que es necesario escuchar música de todo el mundo".