Dayme Arocena

Dayme Arocena exhibe una rara combinación de energía juvenil y compostura muy adulta. Tiene una risa fácil e irradia calor; sin embargo, el poder de su voz y la elocuencia de su discurso harían pensar que tiene más de veintidós años. 

Oriunda del barrio de Diez de Octubre de La Habana, Dayme subraya el peso de su educación en la artista que es hoy: "Diez de Octubre tiene una importante influencia afrocubana. Nací y viví allí toda mi vida, así que tengo una base sólida de la religión [afrocubana], los cantos, los ritos y las celebraciones."

Y, como ocurre a menudo con Cuba, la música era también un asunto de familia: "Cuando había una celebración, mi mamá y mi abuela cantaban y mis tíos tocaban la tumbadora o, si no había ninguna, simplemente encontraban un cubo y un palo y organizaban una gran fiesta." De niña, Dayme se sintió atraída por la música norteamericana: "¡Me encantaba Whitney Houston, era mi ídolo!" En una nota muy diferente, su abuela le hacía memorizar boleros de los años 1960 y su padre, un gran fan de Louie Bellson, insistía en que descubriera el jazz. 

Dayme se graduó en el sistema de educación musical como directora de coro. Comenzó a cantar con Los Primos Big Band, apadrinada por Joaquín Betancourt, y profundizó su relación con el jazz: "La primera partitura que me dieron era My Funny Valentine. Estaba escrita a mano en una hoja de papel y fue la primera vez que intenté algo así. En general, los cantantes aprenden canciones escuchando a otros cantantes. Cuando no sabes cómo captar la canción, tienes que sentarte y analizar lo que la letra y la música dicen, cómo te acompañan los músicos, y de repente estás cantando jazz con una interpretación que es tuya."

Hace unos años, Dayme formó una banda de jazz de chicas llamada Alami. "Desde que empecé a hacer jazz, me he dado cuenta de que yo era siempre la única chica del grupo. Así que me dije a mí misma: '¿Qué pasa con las mujeres?' En realidad no es una cuestión de feminismo, sino de equilibrio." Hace tres años, Alami estaba en medio de una actuación en el Festival de Jazz Plaza de La Habana cuando un espectador misterioso armado con un saxofón barítono gritó: "¡Que vivan las mujeres!", antes de unirse a ellas para una sesión improvisada. Al final resultó que Alami había compartido sin saberlo el escenario con Jane Bunnett, un artista de jazz canadiense que había estado trabajando con músicos cubanos, algunos de los cuales estaban relacionados con Dayme, durante décadas. Mantuvieron el contacto y Dayme finalmente recibió una invitación para ir a Canadá a tocar. Un álbum titulado Maqueque fue el resultado de la colaboración entre Jane Bunnet, Dayme y otras voces femeninas del jazz de Cuba. 

En mayo de 2014, un grupo de artistas electrónicos emergentes viajó a La Habana con el locutor de radio de la BBC y trotamundos Gilles Peterson para producir pistas originales con músicos cubanos para un nuevo álbum de la serie Havana Cultura. Para que se familiarizaran con las voces con las que podían trabajar, los productores asistieron a una sesión de micrófono abierto en la emblemática sala de conciertos Bertolt Brecht. Después de varias actuaciones, Dayme, descalza y vestida de blanco, subió al escenario y se hizo con el espectáculo. "Es un fenómeno", dice Gilles Peterson. "¡Podía haber hecho esa actuación en cualquier emisora de radio o programa de televisión en el mundo!" No sólo grabó cuatro pistas con productores de Rusia, Chile, Sudáfrica y Suiza, sino que fue invitada a Londres para actuar en el lanzamiento del álbum Havana Cultura Mix: The Soundclash. Mientras estuvo en Londres, también grabó un álbum en solitario con la disquera de Peterson, Brownswood, que está previsto que se lance a principios de 2015. 

"Tengo una voz muy fuerte, hablando claro. Pero cuando canto, también quiero que la gente aprecie la belleza de los matices y la sutileza. Creo que cuando combino la fuerza yla inteligencia es cuando alcanzo mi estilo real como solista", reflexiona Dayme antes de romper en un canto que invoca a Yemaya, la deidad yoruba del mar.