David Torrens 
Cantante - compositor

David Torrens aún estaba acabando de despertarse cuando nos presentamos ante su puerta en el suburbio Guanabacoa de la Habana. Al igual que muchos músicos, trabaja en horario nocturno. Aun así parecía estar encantado de vernos y se dirigió rápidamente a la bodega para ofrecer unos refrigerios a todo el equipo, a pesar de nuestras objeciones. Ese es David Torrens para todos ustedes: un trovador Cubano moderno y un tipo genuinamente amigable. 

Cuando le preguntamos por sus comienzos musicales nos comenta que todo el mundo que vive en Guanabacoa es un artista de algún tipo. Recuerda haber participado en batallas musicales improvisadas los domingos con las mujeres de un lado y los hombres del otro retándose entre sí. Para un niño como David, la única forma de dejarse llevar por la diversión era aprovecharse de la formación clásica de guitarra que había recibido en la escuela de música local. 

"Cuando vinieron al colegio buscando a candidatos para unirse al conservatorio la directora dijo, '¡Llévense a ese!' '¡Ese siempre está tocando rumba en su escritorio!", se rió. 

Torrens dice que una de las memorias musicales más vívidas de su infancia está relacionada con la música de los "bares y cantinas", haciendo referencia a las canciones y los artistas populares de los años 50 que parecen haberse desvanecido tras la Revolución. Como adolescente, un vecino que trabajaba como productor musical le expuso a la música Brasileña con el que se quedó fascinado. Más adelante descubrió el rock por medio de compositores españoles y argentinos como Fito Páez, Juan Carlos Baglietto, Mercedes Sosa y León Gieco. 

"Siempre digo que me impactaron mucho porque nunca fui capaz de sacármelos de la cabeza," señala. 

La carrera de David despegó en Méjico, donde lanzó dos álbumes con EMI Music. En el año 2010, tras casi 20 años viviendo en el extranjero, la idea de retornar a su hogar se apoderó lentamente de él. Finalmente tomó la decisión tras actuar en varios vecindarios de clase obrera en la Habana: "Me acercó a mi gente y aprendí a entenderles," comenta. 

Aunque ya no se distribuyese su música en los circuitos de distribución públicos Cubanos durante su ausencia, David explica que la gente pondría sus álbumes en circulación de forma privada y se mantendrían al día con sus nuevos lanzamientos. "Resultaba emocionante recibir música de esa forma en vez de por vía pública," dice. "Para mucha gente resultó ser como una bocanada de aire fresco".

David recuerda que su abuela le llamaría "parejero" - o alguien que tenía la tendencia a juntarse con otras personas. A día de hoy parece conocer a todo el mundo de la escena musical Cubana y siempre le atraen las colaboraciones. "Me encanta escuchar música en vivo cuando voy a conciertos de amigos míos", indica. "Y siempre acabo subiendo al escenario y cantando algo."

Además, resulta que no fue el único artista que planeaba regresar a su hogar hace unos años. Otros cantantes-compositores de su generación que habían abandonado el país para seguir su carrera también estaban reavivando sus lazos con Cuba. Bajo el liderazgo de Raúl Paz y junto con artistas como Descemer Bueno y Kelvis Ochoa, David formó parte de los asombrosamente exitosos conciertos "Habanización" organizados en la Habana y Miami en el año 2011. 

"Creo que había cierta necesidad por este estilo de música," sostiene David. "Los Cubanos vivimos un proceso migratorio desarraigado y perdimos muchas cosas."

Hoy en día David pasa mucho tiempo en su estudio casero trabajando en su cuarto álbum. Se está enfrentando al desafío de producir su propia música sin ayuda externa. Tras la entrevista, David da una vuelta en coche por Guanabacoa para visitar el hogar de su infancia además del lugar de nacimiento de Bola de Nieve. Posteriormente, al anochecer, nos congregamos con todos en la plaza central del pueblo, al lado de la antigua iglesia, rodeada de un estallido naranja de llamativos árboles, y comprendemos lo mucho que tuvo que haber echado de menos este lugar.