David Calzado - Charanga Habanera 
Orquesta de música popular

Podría resultar sorprendente el hecho de que la Charanga Habanera - la popular orquesta timba que ha logrado seducir a la juventud Cubana con sus letras frenéticamente contemporáneas y sus increíbles coreografías durante casi tres décadas - comenzó como un proyecto inspirado en la música Cubana tradicional dirigida a un público internacional. También le podría sorprender escuchar que David Calzado - que ha dirigido el grupo durante más de veinte años - estuvo a punto de marcharse a la Unión Soviética para formarse como un concertista de violín cuando le hicieron una jugosa oferta que le hizo reconsiderar sus planes y quedarse en Cuba. 

Allá atrás en los años 80, en el momento en el que David se unió a la Charanga Habanera tras su participación en Pancho Brava, Ritmo Oriental y Violines de la Tropicana, el objetivo no era llenar el aforo de las salas de concierto de Cuba, sino entretener a los asistentes del cabaret Montecarlo con música clásica de los años 40 y 50 entremezclada con algunos temas internacionales. Los años que pasó en Mónaco supusieron una formidable experiencia de aprendizaje para Calzado, quien tuvo la oportunidad de ver a personajes de la talla de Stevie Wonder, Whitney Houston, James Brown y Tina Turner actuando y de cerca. Sobre todo, comprendía que el talento musical no siempre es suficiente para hacerse famoso: "Tienes que saber cómo montar un buen espectáculo", dice.  

Calzado ha aplicado esta misma lección a su carrera desde entonces. Con el paso del tiempo la Charanga Habanera evolucionó hasta un sonido más contemporáneo - en parte mediante la fusión de la timba Cubana con otros géneros tales como el rock y el reggaetón - y centrado en escribir letras originales que narraban los intereses colectivos de Cuba y en crear coreografías descaradas.  

El gusto del grupo musical por traspasar los límites y poner a prueba la tolerancia de las autoridades no es una cuestión tabú. Incluso se podría decir que se ha convertido en su marca de fábrica y en al menos parte de su atractivo. "La televisión Cubana a menudo censura nuestros vídeos," dice David - refiriéndose a las numerosas controversias en las que fueron acusados de extravagancia, vulgaridad y un largo etcétera - , "pero no nos importa". Están en todo tipo de clubs nocturnos y en varias páginas de Facebook con miles de "me gusta".
 
David también indica abiertamente que el sex appeal y la constante actualización de los miembros de la banda son sus principales factores de éxito. "Los cantantes tienen que tener una voz bonita, pero también tienen que poder mantener un buen aspecto físico", explica. "No dejamos que los músicos del grupo envejezcan." 

La imperturbable cruzada de la Charanga por alcanzar el éxito y la popularidad comercial a través de su propia adaptabilidad no excluye su estricta ética laboral. "Ensayamos de lunes a viernes," comenta David. "Esto es algo que no hacen todos los grupos." Su local de ensayo encantador y ligeramente precario en el modesto distrito de El Fanguito también sirve como un laboratorio de calle en el que David puede juzgar si un nuevo tema puede tener éxito potencial en función de las reacciones de sus vecinos.  

A día de hoy, la Charanga es indiscutiblemente un fenómeno musical y social con raíces firmes en Cuba con la habilidad de atraer a masas de Perú, Méjico, los Estados Unidos, Europa e incluso Japón. La gran aspiración de David es alcanzar la longevidad del grupo - algo que ya algunos dirían que ya han conseguido - e invocar el ejemplo de Juan Formell, el líder recientemente fallecido de Los Van Van, otra orquesta Cubana que, al igual que la Charanga, parece sobrevivir década tras década sin que disminuya su popularidad.