Cucu Diamantes
Cantante y actriz

Antes de ser la estrella de Amor cónico, la película del año 2012 considerada como la primera comedia romántica musical cubana; antes de que compusiera y cantase su hit del año 2009, Más fuerte; antes de convertirse en una sensación del pop latino con el grupo de fusión-funk Yerba Buena; antes de que se hiciera pasar por drag queen en un bar de Nueva York; y antes de que el mundo la conociera como Cucu Diamantes—bueno, se podría decir que se trataba simplemente una niña creciendo en La Habana.

"¿Ves ese edificio amarillo color pastel más allá?" Hace poco, en una tarde que pasamos en La Habana Vieja, Cucu señala en dirección de la Plaza Vieja a la casa en la que vivió hasta los 4 años. Su familia paterna viene de España y su familia materna halla sus orígenes  en África, China y Francia, si bien es todo lo que tiene que decir de sus padres ("fui abandonada"). Prefiere hablar de su abuela materna y de la tía que la criaron en Párraga, en la periferia norte de La Habana. "Mi abuela, que murió en 2007, era una mujer muy conservadora y muy estricta conmigo cuando era una niña pequeña—recuerda—, pero me dio un sentido de la disciplina en mi vida. Mi tía, que todavía vive en La Habana, es una mujer increíble, también muy conservadora,  pero es gay y ha estado con la misma pareja 30 años, por lo que aprendí mucho sobre la tolerancia de ella…a tolerar a las personas con distintas orientaciones sexuales".

Párraga era (y todavía es) un barrio afro-cubano de clase trabajadora, y Cucu disfrutó de su infancia en él. Las campanas de la iglesias doblaban los domingos y podías escuchar los tambores y la música todo el día—dice—, así que ésa fue mi conexión de infancia a la música afro-cubana".

Cuando tenía 17 años, se fue a Roma a estudiar restauración e historia del arte. Empezó a hacer los coros de un grupo de salsa y, a pesar de que ese trabajo no pagaba, decidió que cantar y escribir canciones retendría su interés por más tiempo que la restauración de arte. Veía Nueva York como el lugar en el que podía aprender más sobre el jazz, el funk y el blues o, en su defecto, pasárselo bien en el intento.

"Cucu Diamantes nació en algún lugar entre Roma y Nueva York—explica—. Cuando llegué a Nueva York, mi nombre [Ileana Padrón] no era fácil de pronunciar y, para mí, era bonito pero no demasiado divertido. Así que escogí un nombre que le hiciera pensar a la gente que era un travesti".

Un nombre puede hacer toda la diferencia. Cucu consiguió su primer trabajo cantando en un club de renombre cantando junto a los iconos transexuales Sophia Lamar y Amanda Lepore. "Conocía a Sofía y Amanda—recuerda Cucu—, y me dijeron: `mira, tú necesitas dinero y nosotros necesitamos otro transexual. Tienes una voz grave, así que te puedes hacer pasar por un hombre para que te contraten y te vienes a trabajar con nosotros'".  Así que durante los próximos siete meses Cucu Diamantes fue una mujer que cantaba como un hombre pretendiendo ser una mujer que previamente había sido un hombre.

Cucu tuvo otro golpe de suerte cuando se encontró con su compatriota Juan Carlos Formell, un guitarrista nominado a los Grammy y compositor, hijo de Juan Formell, líder de Los Van Van, el grupo de música bailable más conocido de Cuba.  Juan Carlos reclutó a Cucu para irse de gira con él y cantar coros. De esta manera, pasaron cuatro años trabajando juntos. Otra casualidad la llevó a una conferencia musical en Miami en la que conoció al productor y compositor venezolano Andrés Levin.

Se entendieron bien y, tras extraer influencias musicales durante un viaje que los llevó a Brasil, Nigeria y Cuba, fundaron el grupo Yerba Buena una vez de vuelta en Nueva York. El elenco inicial incluía, además de Cucu, otros tres cubanos. El percusionista Pedrito Martínez y la cantante Xiomara Laugar habían estado basados en Nueva York desde principios de los 90. El compositor Descemer Bueno venía de Cuba y, aunque se dejaría el grupo apenas 6 meses más tarde para lanzar una carrera en solitario, era importante para definir el sonido de Yerba Buena. "Se nos consideraba un Funkadelic latino", recuerda Cucu.

Yerba Buena tocó junto durante la mayor parte de la década y estrenó dos discos: President Alien (2003), nominado al Grammy, y Island Life (2005). Cuando llegó el turno de Cucu para iniciar su carrera en solitario, lo hizo con estilo  tal y como se podía esperar. Cuculand, su primer disco en "solo", fue estrenado en 2009 y suscito gran entusiasmo entre la crítica—el diario británico The Daily Telegraph se refirió a él como "una elegante mezcla de punzantes melodías latinas, un ritmo hispano ecléctico—de la cumbia colombiana al boogaloo años 70 de Nueva York— disco, rock y jazz ensamblados con un toque pop"— y fue nominado para el Grammy Latino. "Me encanta, me encanta escribir canciones—dice Cucu—. Creo que las canciones te pueden salvar. La música en una canción cura el alma".

Cucu se ha dedicado a varias causas sociales y filantrópicas a lo largo de los años. Junto con Andrés Levin, lanzó Music Has No Enemies [`la música no tiene enemigos'] para guiar a la industria del entretenimiento hacia una nueva dirección para lograr la generalización de la filantropía.

En 2010, cuando Cucu estaba de vuelta en Cuba tocando en conciertos y viendo amigos, se encontró con Jorge "Pichi" Perrugorría en una de sus fiestas de domingo por la tarde. El director y actor más famoso de Cuba quería filmar el retorno de Cucu a Cuba, y el resultado fue Amor crónico, una película que se dirige al dulce rincón que reside entre la vida real y la ficción a la imagen de Cuba. "A los 17 años me fui a Roma por amor al arte; a los 22 me fui a Nueva York por amor a la música—confiesa a Liosky Clavero, su co-protagonista en la película—. Esa es la vida. Mírame: demasiado cubana para vivir en Nueva York, demasiado neoyorquina para vivir en La Habana".

Cuando le pregunté por su filosofía particular, Cucu cita a su difunto amigo, Carlos "Patato" Valdés, que tocaba la conga y fue una de las estrellas de la escena latina del jazz en el Nueva York de los años 50. "Una vez le pregunté cómo hacía para mantenerse tan joven y me dijo, `Cucu, juventud es reírse, tener pasión y disfrutar de la vida'. Así que eso es lo que intento hacer".