Circuba
Circo
Nacional
de Cuba

Dos jóvenes de pie en mallas, uniendo los codos, alzan a una tercera en el aire, hasta que puede colocar un pie en los hombros de cada una. Juntas forman una sonriente pirámide humana y las tres están peinadas con colas de caballo. La gimnasta que está arriba realiza de pronto una doble pirueta en el aire y aterriza – con una sonrisa en los labios y los brazos extendidos en señal de triunfo – clavando los pies firmemente en el suelo.
Y en ese momento, se va la luz.

Los apagones suceden cada dos por tres en La Habana. La mayoría de sus habitantes conviven resignadamente con ellos. Pero, para un acróbata del Circo Nacional de Cuba (Circuba), un apagón es un riesgo laboral grave. Afortunadamente, éste en particular ha tenido lugar durante un ensayo para la actuación de la noche, y el percance ha podido evitarse. A la luz de las velas y de los focos prestados por un equipo de cine que está de visita, las mujeres regresan a sus camerinos hasta que vuelva la luz.

Es posible que alguna vez haya oído decir que las artes circenses – el malabarismo, el contorsionismo, la magia, los payasos y demás – son los parientes pobres de las artes clásicas (ballet, ópera, etc.), pero lo que es imposible es que lo haya oído decir en Cuba. "El circo es el teatro de la calle", explica Roberto Pérez Morell, Director de Circuba. "Este tipo de espectáculo gusta a chicos y grandes, a todo el mundo".

Lo que no implica que sea un público fácil de complacer. Las representaciones circenses tienen un alto nivel en Cuba, y sus ejecutantes deben prepararse concienzudamente. Cualquiera que quiera entrar a formar parte de la compañía de Circuba debe completar primero la educación académica normal exigida para todos los estudiantes cubanos antes de poder ser admitido en la Escuela Nacional de Circo, donde le esperarán cuatro años de riguroso entrenamiento circense.

La compañía Circuba consta de unos veinte artistas, incluidos un ingeniero de sonido y el Director. Una representación normal dura una hora y cuarenta minutos en los que pueden verse escalofriantes acrobacias en tela; un payaso que monta una bicicleta diminuta; las anteriormente mencionadas gimnastas peinadas con colas de caballo que, entre otras acrobacias, saltan a través de aros de fuego; y los incomparables perros que bailan al son de la música.

Y no hace falta tener diez años para disfrutar.