Carlos Díaz
Director de Teatro

Carlos Díaz ha hecho carrera dando a la gente – aficionados al teatro, en particular – lo que menos esperan. Su primera producción con Teatro El Público, la compañía que fundó en 1992, fue anunciada como una "Trilogía de teatro norteamericano," algo bastante atípico para La Habana, que comprendía "El zoo de cristal" y "Un tranvía llamado Deseo" de Tennessee Williams, y "Té y simpatía" de Robert Anderson. Basada en el Teatro Trianón situado en la Calle Línea, Teatro El Público se ha convertido en una institución de La Habana, estrenando más de 40 obras durante los últimos 15 años.

"Creo que El Público era una necesidad," explica Díaz, de 52 años. "El teatro cubano necesitaba un poco de aire fresco. Esta compañía teatral– El Público es ante todo una compañía teatral – es un producto de la década de 1990, pero creo que nos hemos convertido en una necesidad para el público cubano y esto nos satisface mucho."

Díaz estudió drama y teatro en el Instituto Superior de Arte (ISA) de La Habana, se convirtió en crítico de teatro y arte y después empezó a dirigir: "Se me ocurrió que hay muchos críticos pero menos directores. Siempre me sentí mejor haciendo teatro que criticándolo."

El escritor cubano Senel Paz permitió que Díaz convirtiera su narración corta "El lobo, el bosque y el nuevo hombre" en una obra teatral llamada "Fresa y chocolate". La obra, representada en El Público, fue protagonizada por Vladimir Cruz, que adquirió fama internacional en la versión cinematográfica de "Fresa y chocolate" de 1994. Díaz se centró en la sensualidad y expresividad – la cubanidad – de la narración y la adaptó expertamente para el teatro.

A Díaz le atraen las obras de teatro con una conexión con Cuba aunque no sean escritas por cubanos. Primero puso en escena "La puta respetuosa" en otro teatro, el Ensayo, en 1985, y la llevó a El Público en 2007. La obra fue escrita por Jean-Paul Sartre, uno de los partidarios más visibles y entusiastas de la revolución cubana. En la puesta en escena de Díaz, se sirve ron cubano a los espectadores y cuando la obra termina se les invita a reunirse con los actores en el escenario para otro momento cubano –una fila de conga.

"Creo que los cubanos tienen una forma muy particular de hablar y moverse," dice. "¿Cómo se mueven los cubanos? ¿Qué clase de símbolos y colores utilizan? ¿Qué significa ser cubano?"

Los públicos han respondido bien a esta línea de investigación teatral. La compañía teatral El Público ha visitado Ecuador (1994), España (1997), Colombia (1998) y Venezuela (2000). También ha realizado giras frecuentes por Cuba (Santa Clara, Pinar del Rio, Santiago de Cuba), pero, como observa Díaz, su sede está en La Habana donde El Público siempre puede esperar un teatro repleto. (Sin embargo, cuando se escribe este artículo, la "sede" de El Público se ha trasladado del Trianon, que se está renovando, al Teatro Adolfo Llauradó, considerablemente más pequeño, en la Calle 11.)

El Público nunca ha rehuido obras controvertidas o complejas. "El público", de Federico García Lorca, demostró ser ambas cosas. El poeta español empezó a trabajar en "El público" cuando estuvo en Cuba en 1929, y era muy consciente de las dificultades inherentes, tanto en la técnica como en el tema de la obra. Al igual que "Fresa y chocolate", la obra de Lorca trata del amor homosexual y causó un escándalo cuando se estrenó en la Habana en El Público en 1994. Díaz respondió volviendo a poner en escena la obra dos años más tarde, para una representación repetida, y después una vez más en 1998.

"En la década de 1990 El Público fue calificado como una compañía teatral arribista y se hizo famosa por su enfoque poco convencional," Díaz admite. "No pudimos deshacernos de esa percepción, pero tampoco nos molesta. Nunca hemos hecho otra cosa que trabajar mucho en intentar cambiar ciertos tabúes que había en el teatro hasta muy recientemente."

Díaz dice que El Público está "abierto a cualesquiera tendencias teatrales y cualquier desafío". Entonces, ¿cuál podría ser un buen desafío para el futuro? "Comedia," dice con una ligera sonrisa. "He perdido mucho tiempo intentando ser una persona seria. Creo que la comedia es muy importante pero que también es algo muy difícil de hacer. Es fácil hacer llorar a la gente. Hacerla reír es mucho más difícil."