Buena Fe 
Cantautor

Israel Rojas se apresura a descartar cualquier sugerencia de incongruencia entre su formación jurídica y su carrera como cantautor con conciencia social: "Mi carrera de Derecho me ha dado un sentido de la justicia y el equilibrio en mi trabajo como creadora. Cuando abordo un tema, tengo claro que, por enfadada que pueda estar, la ira no debe ser mi fuerza motriz. Incluso si escribo algo en el calor del momento, pienso en ello a posteriori, con calma, analíticamente, con el fin de compartir un producto final que esté tan consumado como sea posible desde el punto de vista ético." 

El hijo de un maestro de escuela y un sindicalista, Israel evoca una educación caribeña humilde pero cosmopolita en la provincia más oriental de Cuba, Guantánamo, entre compañeros de clase cuyos abuelos procedían de Jamaica, Haití o las Bahamas. "En esa zona, hay un montón de danzas changi, son, afro-haitianas", recuerda Israel. Las emisiones de la cercana base militar de Estados Unidos también le expusieron a la cultura y la música estadounidenses desde muy niño. "Estas influencias definitivamente tuvieron un impacto en mí; pusieron ciertas sonoridades en mi cabeza y cristalizaron la forma en que sueño la música." 

Buena Fe vio la luz en 1999, cuando Israel sumó sus fuerzas con su compañero guantanamero Yoel Martínez, en parte para compensar su falta de formación musical formal. "Mi papel es pensar en las canciones; dar forma a las ideas en mi cabeza", explica. "Yoel pone orden en todo esto. Es un proceso de intuición y negociación, y la canción es más importante que el ego." 

Israel posiciona fácilmente Buena Fe en el linaje de los movimientos Trova y la Nueva Trova cubanos que evocan talentos de la talla de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Frank Delgado o, más recientemente, Carlos Varela o Polito Ibáñez. "Estamos tratando de poner las ideas en circulación", explica. "Hemos hablado acerca de deportes, sociedad, política, amor, el conflicto generacional, la moral pública, la ética, cada canción es una breve tesis sobre cómo vemos la sociedad." Aunque el sonido de Buena Fe es ecléctico y experimental, "la poesía es el mínimo denominador común". 

En 15 años, el dúo ha lanzado ocho álbumes y ha actuado en varios países de América Latina, así como en los Estados Unidos, España, Francia y Corea del Sur. Su último trabajo, Dial, es un homenaje a la radio: "El auge de las nuevas tecnologías ha llevado a algunos a considerar la radio como una salida de poca importancia, pero creo que es importante, de ensueño. Al igual que la literatura, tiene esa magia."

Los fans de Buena Fe en todo el mundo no tienen por qué preocuparse, ya que Israel no prevé grandes cambios: "Si no está roto, no lo arregles". Su principal ambición para el futuro es llegar a un público más amplio, sobre todo en el mundo de habla española. "Y me gustaría vivir en un país que tuviera menos dificultades económicas y fuera más abierto al mundo, pero en el que los vecinos sigan saludándose; donde el año escolar comience el 5 de septiembre; y donde se pueda ir al hospital si te pones enfermo y no sea un problema."