Alain Pino Hernández
Artista Plástico

En una galería de arte del barrio de Vedado de La Habana hay un misil grande y plateado de aspecto peligroso. Cuando los visitantes a la galería se acercan a él, sin darse cuenta activan un sensor de movimiento que activa el misil, haciendo que gire y apunte en ambas direcciones. La reacción usual es una sonrisa nerviosa.

"Tiene que ver con la idea de la paranoia," dice Alain Pino Hernández, el artista responsable de "Perímetro",el nombre de la escultura-instalación del misil. "También tiene que ver con la idea del azar. No sabes si el misil apunta a la izquierda o la derecha. Hay mucha ambigüedad en esta obra y en mi obra en general."

Más ambigüedad: En la misma galería hay tres grandes (107 cm por 81 cm) retratos de mujeres mirando hacia el cielo en actitud heroica ("El tiempo pasa"). Las mujeres tienen pestañas largas y barbas blancas creadas con espuma de afeitar. En Cuba las barbas son un símbolo potente. Hernández, 30, recorta la suya en una arreglada perilla. Cuando se le pregunta que explique sus imágenes de mujeres barbudas, dice que se refieren a un icono cultural particular – Papá Noel: "Es una alusión al tiempo. La Navidad es un momento que creemos que nunca llegará, por lo tanto esperamos. Esperamos un año, un siglo, una nueva generación, pero al final las cosas nunca son como esperamos que sean. También usamos la espuma de afeitar como paradoja, como elemento efímero, como alusión temporal. Eso es lo que más me interesa en esta serie de fotografías."

Parece ser que Hernández es un artista interesado en paradojas y al que le gusta hablar en paradojas. Creció en las ciudad de Camagüey, en el centro de Cuba, y se licenció en la Escuela Profesional de Arte. Ha vivido en La Habana desde que vino a estudiar en el Instituto Superior de Arte en 1995. Durante los últimos años sus instalaciones conceptuales, que usualmente tienen un fuerte componente de comentario político social, le han ganado muchos elogios de galerías y coleccionistas tanto de La Habana como del extranjero.
 
"Trabajo con la idea de límites, fronteras, tanto para el individuo como para la sociedad," dice Hernández. "Mis temas tienden a ser políticos, frecuentemente relacionados con problemas de migración, problemas que no son completamente locales sino internacionales."

En su serie "Confusión", mostrada en la feria de arte 2006 FIAC celebrada en Francia, Hernández elimina las características diferenciadoras de género en sus retratos hasta que sus sujetos parecen ser hombre y mujer en partes iguales. Y en un perfecto ejemplo de forma que sigue a la función, la confusión se extiende al medio en sí: los retratos están formados por pintura y fotografía en partes iguales. Hernández aplica una emulsión fotosensible a sus lienzos con un pincel. La aplicación de la emulsión y el "accidente" de la imagen producida convierte la fotografía en una obra de arte de categoría única.

Como influencia, Hernández cita la obra de Mario Merz (1925-2003), el artista italiano y pionero del Arte Povera. Merz desempeñó un papel fundamental en expandir la noción de la pintura de forma que incluyera materiales no artísticos como vidrio, barro y metales industriales, y ocupó espacios de galería de museo con instalaciones enormes que incluían fotografías, luces de neón y, lo más notorio – varias formas de iglú.

La obra de Hernández es menos laberíntica que la de Merz y parece más interesada en comunicar un mensaje, aunque ese mensaje tenga varias capas de significados. "Es difícil llegar a un consenso sobre la naturaleza de mi obra," admite Hernandez. "He creado varias piezas que me han atraído cierta atención y he hecho una buena impresión con personas amantes del arte y eso te hace pensar. He tenido suerte porque parece que la gente comprende las ideas. Espero que mi obra siga evolucionando y que pueda seguir viviendo de mi trabajo de forma que no tenga que hacer algo que me aparte de él."