Arien Chang: fotógrafo de La Habana

14 Mar. 2017
«Ser fotógrafo es un comportamiento, una forma de ser, un modo de vivir». Eso dijo Henri Cartier-Bresson hace unos años y nos lo recuerda hoy Arien Chang Castan.

Arien siempre supo que sería fotógrafo. A los siete años ya le gustaba jugar con la vieja cámara rusa Zenit de su padre. Siempre le gustaron las imágenes, los colores, las películas.
Arien empezó a estudiar pintura, pero al cabo de un año no estaba realmente convencido. En el 2003 cambió a fotografía. Su frase «la pintura es la base de la fotografía» explica quizás sus ganas iniciales de estudiar la pintura. Leyendo varios libros sobre fotografía descubrió a algunos artistas famosos y talentosos como Henri Cartier-Bresson —su favorito— Sebastião Salgado y William Eugene Smith. Con estos descubrimientos nació su pasión por la fotografía.
Al acabar el curso «no sabía nada de fotografía». Sus amigos y la práctica lo ayudaron a aprender más, a descubrir y mejorar su propio estilo fotográfico. Durante 7 años hizo fotos en blanco y negro, imágenes analógicas exclusivamente. Aprendió mucho así. Desde el 2009 también hace fotografías en color. Dos tipos diferentes de fotografía, dos maneras de expresar sus sentimientos.
 

«El silencio puede hablar más que mil palabras. No siento que estoy trabajando cuando hago fotografía».

En realidad, la fotografía es mucho más que su trabajo y incluso que su pasión: la fotografía le proporciona una lección de vida, es su manera de vivir.