Cubanito 20.02
Trio de Ragga Cubano

Buenos Aires tiene el tango, Chicago la música house, Goa el trance, y La Habana – pues bien, La Habana tiene más clases de música para bailar de las que te puedas imaginar. Habrás oído hablar un montón de la timba, que ha electrizado las pistas de baile de la ciudad durante la última década, pero además está el reggaetón y, si te entra la vena nostálgica, el mambo y el cha-cha-cha. Pero en vez de intentar identificar el inconfundible sonido de fiesta de La Habana, concentrémonos en una banda que ha calentado más de unas cuantas trepidantes fiestas de la ciudad.

Cubanito 20.02, formada en 2002 como su nombre indica, saltó arrolladoramente a escena al año siguiente con su primer álbum, "Soy Cubanito". Podía habérseles tomado por un trío de hip hop, por sus posturas b-boy (break dancers) en las fotos y por la canción que da título al disco ("Ante todo soy rapero y siempre lo seré, que te guste o no ..."). Pero "Mátame", que inmediatamente se convirtió en un gran éxito en la radio de la Habana, contaba otra historia. Con su alegre estribillo ("Uh Laca Laca Lah!") y su bullicioso ragga beat, fue la proclamación de que Cubanito había llegado aquí para pasarlo de película.

De hecho, los tres componentes de Cubanito empezaron en el hip hop. A mediados de los noventa, Haniel González Martínez, Javier Durán Webb y José Ángel Sastre Pérez eran tres jóvenes de barrio que escuchaban rap proveniente de los Estados Unidos. Acortaron sus nombres y empezaron a llamarse Flipper, El Doctor y White, y luego se procuraron algunas bandanas, gorras de béisbol y vaqueros extra anchos. Su primer grupo se llamaba Primera Base y con él se apuntaron un gran hit durante su actuación en el Festival de Rap de la Habana de 1995.
 
"Queríamos hacer algo de estilo neoyorquino, bailable, pero que tuviera también un aire cubano", recuerda Flipper. "Somos un grupo de barrio, de las calles. Éramos amigos, y seguimos siéndolo. Solíamos rapear juntos cuando tomábamos el autobús".

Para esta entrevista han regresado a la calle donde empezaron, en Guanabacoa, a una media hora al este del centro de La Habana. White y Flipper son los primeros en llegar. Cuando un viejo Fiat 650 se para delante de la casa en la que creció Flipper, exclaman, "Ahí llega El Doctor, en su Audi". En otras palabras, no vengas a Guanabacoa buscando alta joyería.

"No tocamos ningún instrumento", dice White. "Escribimos y componemos juntos, los tres. Una melodía por aquí, un verso por allí".

Por el momento, la fórmula funciona. Su segundo álbum "Tócame" editado en 2006, afronta el reto de seguir dando caña en las pistas. ¿Es hip hop? No exactamente. ¿Es reggaeton? Se parece más, pero Cubanito no se siente del todo cómodo con esta etiqueta. "Lo único que puede afirmarse sin equivocación posible es que se trata de música cubana", afirma Flipper. "Cantamos al amor, a lo que significa estar enamorado en la época que nos ha tocado vivir".

Al final de la entrevista, preguntamos a los miembros de Cubanito dónde podemos ir de fiesta esta noche de miércoles. "Vengan con nosotros", nos dicen prácticamente al unísono. "Vas a pasar una noche inolvidable en La Habana".