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    Herencia cócteles

    Algunas personas son capaces de recorrer un largo camino para tomarse un buen cóctel. Esa es la razón por la que Havana hace tiempo que es el destino ideal de la jet-set mundial, que incluye al Duque de Windsor, Jean-Paul Sartre, Errol Flynn, Greta Garbo y Ernest Hemingway, por nombrar a unos pocos. Aunque Havana siempre ha sido un destino turístico popular, no fue hasta la Ley Seca, es decir la prohibición de vender bebidas alcohólicas que estuvo en vigor en los Estados Unidos de 1920 a 1933, que empezaron a llegar hordas de visitantes americanos que ayudaron a expandir la reputación de la ciudad como un destino de clase mundial para tomar cócteles. Cuando los sedientos turistas  llegaron a La Habana descubrieron no solo cócteles simpar sino también legiones de cantineros dispuestos a servirles con un salero sin igual. El “Club de Cantineros” (Asociación profesional de bármanes en Cuba) se fundó en 1924 para ayudar a conseguir el estatus de artistas.   

    Constantino Ribalaigua, el cantinero jefe en El Floridita durante ese periodo, es el hombre que le dio fama al daiquirí. El Floridita era su laboratorio y tras experimentar con diferentes ingredientes y técnicas, “El Grande Constante” finalmente consiguió la textura adecuada del hielo “frappé”. Corría el año 1920. Desde entonces, El Floridita se hace llamar "La Cuna del Daiquirí.  Está claro que La Habana no se convirtió en la capital del cóctel por un único cóctel, por muy bueno que fuera. El Mojito, servido y celebrado en La Bodeguita del Medio también lleva décadas haciendo las delicias de los visitantes. Con el paso de los años, el talento local de los cantineros cubanos y la gran calidad del ron han servido para fundamentar la reputación de La Habana como la meca del cóctel. Es el lugar donde se dieron a conocer el Cuba Libre, el Mary Pickford, el Hemingway Special, El Presidente, el Mulata y el Saoco. ¿Pero por qué nos íbamos a parar ahí? Havana Club ha fomentado de forma activa la invención de nuevos cócteles y el servirlos con un estilo cuidado. En 1996 se organizó en La Habana el primer Havana Club International Cocktail Grand Prix, que atrajo a los mejores mixologists del mundo. Desde entonces el concurso se ha convertido en uno de los más esperados por los bármanes del mundo. Cada dos años los bármanes compiten en La Habana para convertirse en el mejor Cantinero Havana Club.  El Grand Prix se organiza junto con la Asociación Internacional de Bármanes (International Bartenders Association - IBA) y el Club de Cantineros Cubanos. 

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